Dios preparó a una mujer, llenándola de gracias especiales para que fuera la Madre de Dios. La libró del pecado original y de todo pecado desde el primer momento de su existencia y siempre fue santísima. Esa mujer, María, sería la Madre de Dios y por ello, auténtica Madre nuestra. Esta novena tiene la peculiaridad de que las oraciones para cada día están compuestas por diferentes santos, algunos de ellos Doctores de la Iglesia.